CRÍTICA SOÑAR EN BOEDO

SOÑAR EN BOEDO 
 de Alicia Muñoz

SÁBADOS 21 HS




La vida de una familia de clase media trabajadora del barrio de Boedo se conmociona con la llegada de una noticia inesperada: el legado de una importante herencia. Comienzan las ilusiones, los conflictos, las dudas y las esperanzas.

Soñar en Boedo, dirigida por Jorge Vigetti y protagonizada por Titina González, Susana Fernández, Roberto Bobe, Roberto Franco y Nacho Noceti, apuesta a generar identificación en los espectadores,  rescatando la nostalgia de la vida de barrio, revalorizando los vínculos familiares y  la amistad. Y logra su cometido.

Las actuaciones son contundentes, nos hacen reír  y emocionarnos profundamente;  una abuela perdida en los pliegues del tiempo que no deja de maquillarse, una esposa adicta a las revistas, un jefe de familia carpintero y anclado en la tradición familiar, un hijo que hace delivery y sólo sueña con motos, y un diariero fanático del Ciclón, que personifica al Amigo con mayúsculas, el de siempre, el que no se deja engañar por “las malas luces del centro”.

La escenografía y la iluminación logran consolidar un espacio y una atmósfera contenedora para el desarrollo de la acción, generando imágenes de una gran plasticidad. La presencia de músicos que tocan en vivo  jerarquiza la propuesta, dando cuenta de un trabajo de dirección integral muy interesante.

Soñar en Boedo  nos propone adentrarnos en una historia donde el protagonista es el Barrio. Un barrio de Boedo que se cuela dentro de una típica casa familiar para dar vida a estos  personajes  tan queribles que se nos parecen tanto. Una propuesta que entretiene, divierte y que homenajea eficazmente una larga tradición de teatro argentino.
                                                                                                                         Valeria Misevich 
(ARTES COMBINADAS - UBA)




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